Jatzibe Castro Moreno, mi vida pintando...

Con angelito

Con angelito

La ciencia ha eliminado las distancias

La ciencia ha eliminado las distancias

Alegría de cerezo

Alegría de cerezo

Bosque naranja

Bosque naranja

Floto luego existo

Floto luego existo

Autoretrato de Vincent Van Gogh

Autoretrato de Vincent Van Gogh

Cotinga púrpura en solitud

Cotinga púrpura en solitud

Bravura

Bravura

Cambios

Cambios

Huellas

Huellas

La llegada de Rebeca

La llegada de Rebeca

Ilusión

Ilusión



Jatzibe Castro,
Miércoles 3 de junio de 2020.. Hace algunos años, ante el asombro inevitable de su recaptura,......



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  • Pisar la luna. Les cuatro pasajeres

    Autoficción

    Pisar la luna es un sueño de mujer hecho realidad, con la ayuda de un padre fuera de serie.

    En este texto soy aquella que deseé sin serlo, en el nombre de las ilusiones de muchas otras.

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  • Falocracia

    Falocracia. Fotografía: Jatzibe Castro

    Falócrata

    Desde la enmarañada esencia de su memoria trastornada, es lúcida cuando se trata de preservar el bienestar de su hijo. Aunque usted no lo crea.

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  • Por el puro gusto de ser…

    Soy mexicano, ubicuo, etéreo, efímero y prosigo. Mi origen es rural, vengo de un ambiente sencillo y pobre, de pobreza económica, y sin embargo he escalado en tal magnitud, que ahora estoy en la boca de todo el que lo desee en cualquier parte del mundo, y hasta me atrevo a decir que soy famoso.

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    En esta ocasión escribiré sobre el texto Pensar por sí mismo, de Sara Rivera, publicado hace unas semanas en este espacio. Es un excelente ensayo, ya que contiene los elementos básicos: tesis, lenguaje científico y a la vez divulgativo, fuentes de sustento y creatividad expresiva. Centraré mi análisis en la tesis y en la creatividad expresiva, y aprovecharé que conozco a la autora para reflexionar un poco en torno a sus motivaciones.

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  • Tiene razón la vida

     La literatura salva

    Benito Taibo

    Contaré cómo, poco a poco, Veka fue perdiendo ese estado de divago, de tribulación, alejada del mundo real, refugiada en sí misma, ausente de todo y consciente de nada. Aún entre brumas, con las sombras del recuerdo y el deslumbramiento del desvarío, reconocía su locura frente a la sensatez habitual. Por ello, un día, ante un instante de claridad, a las siete de una tarde de verano, cogió su libro, su monedero con un poco de dinero, tres cartas que había escrito y echó a andar.

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